hallacasNo es fácil estar tan lejos de la familia, de la gente con la que has compartido 30 años. Les echo de menos, me hacen falta en todos los sentidos, así como el entorno de la ciudad – Caracas en este caso- los colores, los olores, los sabores. Todo esto se suaviza con el hecho de que hoy construyo mi propia familia, que a fin de cuentas, será un complemento de la familia catalana y venezolana. Más gente pues.

Es una cosa impresionante. A veces, algunos estímulos me despiertan esos recuerdos; un color, una palabra o un aroma…. y pum!!! un flashback!! Y así comienza:

- Ganas de tomar café negro con pan de jamón
- Comer cachitos y un café con leche -en vaso de plástico- calientico en la panadería del portu
- Comer arepitas con sardinas fritas pero como las hace mi papá y verlo sufrir un poco cuando juega el Magallanes
- Comer una buena torta de plátano como las de mi yeya
- Escuchar las vainas locas de mi mamá – comentarios que solo ella puede hacer- que eso quiere decir que estén fuera de lugar, más bien son encantadores por el hecho de ser tan espontáneos e ingenuos
- Ver a Gusy montando el nacimiento –pesebre- aunque este año le ha traído un niñito de carne y hueso
- Esperar la llamada de Eduito desde Canadá y comenzar a llamar a toda la gente para que hable con él
- Ver a mi tía Nancy llegando a casa de mis padres con la torta negra que le queda tan buena.
- Estar detrás de Brisneyda para que se bañe y verla comer con ganas exageradas
- Hacer las hallacas en familia
- Imaginar a la yeya repartiendo la chicha andina y las lentejas de la buena suerte.

En fin, miles de cosas.

Se les quiere

Hoy he escuchado tu corazón. No te he visto pero he podido sentir los latidos por medio de un microfonito que me pusieron en la panza. Suena tan fuerte y va tan rápido, es hiper veloz! Me encanta cómo se escucha, es una bendición.

Gracias por crear esa melodía para los que te esperamos con ansias e incertidumbre. Ya falta realmente poco. Un mes, un poquitín más o menos, pero eso ya depende de ti.

Te queremos muchísimo

Els papes

Esperando al pequeñín… ahora que ya estoy en la recta final me pregunto cómo será todo cuando nazca y esté junto a nosotros. Seguramente será una revolución, sobre todo, una de éstas que dejan sin fuerzas y energía corporal a cualquier mortal pero que refrescan el alma.

Eso espero…

Soñar no cuesta nada –dicen algunos- aunque a veces el sueño no sea placentero. Cuando comenzó mi camino por el embarazo llegaron las pesadillas. Pasa, tal vez no a todas, pero pasa. Recuerdo haber tenido unas semanas terribles, sentir que mi hijo nacía ciego, que estaba herido o que padecía alguna enfermedad. Despertaba sudorosa en medio de la noche mientras el compás de los ronquidos de Aleix contrastaba como diciendo “bienvenida al mundo real… welcome to the real world”

No me sentía culpable, debo aclarar, pero sí intrigada ¿qué significan estas pesadillas? Y como buena humana insatisfecha comencé a filosofar. Ahora, creo o pretendo estar segura sin ninguna prueba científica, toda una apología a la astucia y a la ignorancia, que las pesadillas son como el primer acto de la magna obra, puede que sea el epígrafe y la señal de que el cuerpo está tan confundido con la llegada de este ser que comienza a enviar mensajes como un ordenador infecto.

El terror no es solo de la conciencia, lo desconocido nos confunde a todos. Algo está creciendo, late y se mueve, tiene vida propia. Semejante susto se debe drenar de alguna manera.

Alucino con las cosas que puedo llegar a ver. No es que yo piense que soy especial y mi sentido común está por encima de otros. No, aclarado este punto, no entiendo cómo algunas personas pueden llevar un pañuelo palestino y no tiene ni idea de lo que significa, de lo que representa, de todo lo que está implícitamente ligado a este símbolo.

La moda aquí es llevar un “palestino”. Ahora, no sólo existe el tradicional pañuelo blanco y negro sino que, esta ola globalizada, nos lo presenta de diferentes colores, texturas y tamaños. Hay naranjas, verdes fosforescentes, lila, marrones, es decir ¡cómo lo quiera, nosotros lo fabricamos!

Yo que trabajo en un mercadillo, que es un sitio donde teoricamente encuentras de todo, ratifico que se venden como churros. Puede ser que he vendido 20 en un día, o en una tarde.

Es tan fácil como comerse unos churros con chocolate. No hay que hacer mucho esfuerzo, ni ninguna clase de ejercicio mental. Se pone y se luce y ya está.

¡Qué macabra simplificación!

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Siempre tuve ganas de leer un comic. En Venezuela no es habitual que la gente los lea. Algunas personas tienen colecciones y existe aficción, pero en general es una práctica reducida. Allá, triunfan más las tiras como Mafalda y en su tiempo Condorito, sólo por nombrar algunas.

Gracias a Javi, amigo de Aleix de master, conocí a Osamu Tezuka. Nacido en Osaka en 1928, Tezuka fue dibujante de manga y animador japonés, creador del personaje Astroboy. Por sus técnicas pioneras como el paso de las historietas de viñetas a los mangas de larga duración, es considerado el “padre del manga” o “el dios manga”.

He leído “Adolf” la última obra de Tezuka publicada en 1983, seis años antes de su muerte. Este cómic está compuesto por 5 libros con una naracción entre historia- ficción enmarcada por los años 30, en pleno auge de Adolf Hitler.

Residentes en Kobe (Japón), Adolf Kauffman, hijo de un alemán y una japonesa y Adolf Kamil, judío, se hacen amigos desde los tres años. Con el paso del tiempo y con la inevitable influencia de la guerra en sus vidas, toman caminos diferentes aunque el reencuentro será inevitable. Ambos conocen el secreto: documentos que prueban la ascendencia judía de Hitler.

Sohei Toge es otro personaje importante, periodista deportivo, cubre las olimpiadas en Berlín, el lugar donde comienza a ser perseguido por la Gestapo .

Así comienza Adolf:


“Esta es la historia de tres hombres llamados Adolf. Cada uno de ellos vivió una vida diferente a la de los otros dos. Pero los tres estaban ligados por el destino. Ahora que el último Adolf a muerto, puedo contar su historia, para los que vengan después. Mi nombre es Sohei Toge. Y cuento esta historia como superviviente

Si camino tres pasos hacia adelante siento que puedo desmayar. No hay nada que sacie mi dolor y afuera todos creen que la película sigue su curso. No es que me guste el drama ni tampoco alarmar, es sólo que deseo que se vaya de mí y se quede en la tierra de nadie. Ahí donde nadie escucha, donde no se siente dolor, donde habita el olvido. ***

*** frase de Sabina.

visas

Estudiando las leyes de inmigración en España, uno puede percibir que los estados – nación conciben el hecho migratorio como un problema y no como el puente necesario hacia la sociedad multicultural. Pero en efecto, la migración tanto interna como externa, se percibe como el núcleo de la criminalidad y de los “defectos” sociales de casi todas las sociedades del mundo. Venezuela no es la excepción, y aunque ahora no resido en mi país, por un hecho del azar me enteré de un caso que ilustra lo que he comentado.

Carlos, un compañero de master de nacionalidad peruana - colombiana, estuvo en Suramérica y se traslado por tierra, sin necesidad de algún tipo de visado, por unos cuatro países . Su plan, a posterior recorrido de un mes por las cálidas tierras venezolanas, era regresar desde su destino final Caracas hasta Barcelona.

Finalizando Colombia y dispuesto a entrar por Zulia, a Carlos no le fue permitida la entrada por no tener visa, y es que, los peruanos, colombianos y otros nacionales del sur, no tienen derecho a ingresar a Venezuela -por tierra- si no tienen un instrumento de control denominado “visa de tránsito”. Esta situación cambia si se ingresa por aire, es decir, si usted llega en avión puede pasar tres meses de turista y no pasa nada. Cero visas.

Sin embargo, la situación no queda ahí. Se le recomendó a Carlos realizar el trámite de visa en la frontera. Lo hizo, pero esta clase de visado sólo permite unos 6 días de estadía en el país, la fecha de salida de su pasaje era unos 20 días después. Planteó su problema y sólo le contestaron “no se puede hacer más”. La situación de su compañera de viaje era otra: por su nacionalidad española no necesitaba la visa y podía pasar el tiempo que quisiera en el país.

Ahora, pregunto ¿Se asume implícitamente en la ley que el ciudadano que ingresa por tierra es sospechoso de delito o con más probabilidad de delinquir que el que ingresa por aire?, Y más allá, ¿Qué tiene que ver la nacionalidad con el desplazamiento? Tal vez, en el caso de la chica española se aplica la “reciprocidad” de los convenios bilaterales. O sea, como para los venezolanos no es necesaria la visa para ingresar a España, así es con los españoles que ingresan a Venezuela, pero ¿por cuánto tiempo?

España como nación, no tiene muy buena reputación a la hora de defender los derechos, en materia de inmigración, de sus antiguas colonias . Caso emblemático Colombia. Si usted quiere viajar con un pasaporte colombiano usted será requisado de arriba abajo, se les confiscarán sus bienes y aunque no se le encuentre posesión de sustancia u objeto que vulnere la ley, es muy probable que su desplazamiento sea igual a cero.

Moviendo las telarañas y tomando el curso. A escribir!!!

corriendo

recordando

Siempre es bueno recordar. Como decía mi abuela “recordar es vivir”.

Ingrid alias initaval y esta servidora, hicimos alguna vez una página que se llamó “Collage”. Escribíamos reseñas de libros… un día lo dejamos. Como quien rompe con un novio o se muda a otra ciudad.

Creo que fue determinante la indiferencia colectiva de los blogueros ante la literatura. Los comentarios de las reseñas de Ingrid eran míos y viceversa. Hasta Novato disfrutó haciendo chistes de eso.

Ja!!! el que ríe de último ríe mejor…

Regresamos a la carga…

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