Sat 22 Dec 2007
No es fácil estar tan lejos de la familia, de la gente con la que has compartido 30 años. Les echo de menos, me hacen falta en todos los sentidos, así como el entorno de la ciudad – Caracas en este caso- los colores, los olores, los sabores. Todo esto se suaviza con el hecho de que hoy construyo mi propia familia, que a fin de cuentas, será un complemento de la familia catalana y venezolana. Más gente pues.
Es una cosa impresionante. A veces, algunos estímulos me despiertan esos recuerdos; un color, una palabra o un aroma…. y pum!!! un flashback!! Y así comienza:
- Ganas de tomar café negro con pan de jamón
- Comer cachitos y un café con leche -en vaso de plástico- calientico en la panadería del portu
- Comer arepitas con sardinas fritas pero como las hace mi papá y verlo sufrir un poco cuando juega el Magallanes
- Comer una buena torta de plátano como las de mi yeya
- Escuchar las vainas locas de mi mamá – comentarios que solo ella puede hacer- que eso quiere decir que estén fuera de lugar, más bien son encantadores por el hecho de ser tan espontáneos e ingenuos
- Ver a Gusy montando el nacimiento –pesebre- aunque este año le ha traído un niñito de carne y hueso
- Esperar la llamada de Eduito desde Canadá y comenzar a llamar a toda la gente para que hable con él
- Ver a mi tía Nancy llegando a casa de mis padres con la torta negra que le queda tan buena.
- Estar detrás de Brisneyda para que se bañe y verla comer con ganas exageradas
- Hacer las hallacas en familia
- Imaginar a la yeya repartiendo la chicha andina y las lentejas de la buena suerte.
En fin, miles de cosas.
Se les quiere
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